La postura en la que dormís influye no solo en el descanso y también en la aparición de apneas, síndrome que a su vez se relaciona con más riesgo de infarto, ictus, obesidad e hipertensión.
El sueño representa un periodo de especial vulnerabilidad para la respiración, ya que durante el mismo se producen modificaciones en las características y el control de la ventilación que provocan el deterioro de determinadas patologías respiratorias como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma o los trastornos de hipoventilación y, por otra parte, favorecen la aparición de determinados trastornos, como la apnea obstructiva del sueño.

De las tres posturas que podés elegir para dormir, es decir, boca arriba (decúbito supino), boca abajo (decúbito prono) y lateral, la primera es la más desaconsejada cuando se padecen trastornos respiratorios relacionados con el sueño.
