Freír o sofreír los alimentos en aceite favorece la aparición de grasas trans que son las más perjudiciales al generar la aparición de enfermedades graves, tales como problemas cardiovasculares o cáncer.
Uno de los beneficios de cocinar sin aceite es que se disminuye el consumo de calorías y se come de forma más liviana. De esta forma, la digestión es más ligera y se reducen los problemas gástricos.
Además, eliminar el aceite de las recetas ayuda a respetar el sabor de los alimentos por lo que puede permitirte descubrir sabores nuevos en tus recetas de siempre. Por último, te permite ensuciar menos y no contaminar el ambiente, ayudándote a reducir los tiempos a la hora de limpiar después de cada comida.
