Cada verano, las consultas por nauseas, vómitos, diarrea y fiebre son de las más frecuentes a los centros de salud, y forman parte de lo que se conoce como gastroenteritis aguda.
Esta infección o inflamación del aparato digestivo suele ser causada en su mayoría por agentes infecciosos (virus, bacterias, parásitos) y el origen está relacionado con la ingestión de agua, alimentos contaminados o contacto con alguien que esté infectado.
Si bien es una afección considerada estival y lo habitual es que los cuadros leves se resuelvan por sí solos en 48 a 72 horas sin mayores complicaciones, el objetivo principal es evitar la deshidratación reponiendo adecuadamente los líquidos perdidos a causa de la diarrea o los vómitos.

