El arroyo Sarandí, en el partido de Avellaneda, amaneció teñido de rojo en toda su extensión, desde las vías del tren Roca hasta su desembocadura en el Río de la Plata. Los vecinos de la zona denunciaron un fuerte olor en el agua y señalaron que los derrames tóxicos en el canal son frecuentes. Si bien algunos sospechan que el origen del color proviene de anilina o desechos químicos, las autoridades municipales y el Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires tomaron muestras para determinar la sustancia exacta. “Inicialmente no parece tóxico”, indicaron fuentes cercanas a la investigación.
Según relataron los vecinos, este tipo de incidentes no son inusuales en la zona, aunque en otras ocasiones el agua había adquirido tonalidades amarillas o verdosas. “No es raro que haya derrames en esta zona, ya sean químicos o de otros productos”, explicó una mujer que vive en el barrio hace décadas. Aunque no hay una gran concentración de fábricas en el área, se encuentran depósitos y una droguería cercana, lo que alimenta las sospechas sobre el origen del vertido.

El caso se suma a una creciente preocupación por la contaminación con sustancias químicas en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Un informe reciente reveló que en enero se registró un aumento del 30% en los accidentes con derrames tóxicos, con más de 1.500 litros de productos peligrosos desparramados en lugares transitados. “El ácido fosfórico es corrosivo y puede reaccionar con la soda cáustica, generando calor y vapores que pueden causar quemaduras o intoxicaciones”, explicó Carlos Colángelo, presidente del Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires.
