El calor impacta en nuestras emociones al activar el sistema nervioso simpático y afectar la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, vinculados al estado de ánimo. La exposición a temperaturas extremas puede reducir los niveles de serotonina, aumentando la ansiedad y cambios de humor. Por otro lado, exponerse a la luz solar y actividades placenteras pueden incrementar la dopamina, mejorando el estado de ánimo.
Consejos para afrontar la sensación térmica del verano:
Hidratación constante: beber suficiente agua es esencial para contrarrestar los efectos negativos del calor en el estado de ánimo. La deshidratación puede causar irritabilidad y fatiga. La cantidad diaria varía en función de la edad y el género. En niños de entre 9 y 13 años deben consumir unos 2 litros, y las niñas unos 1,9 litros. En adultos, las mujeres 2 litros, y los hombres hasta 2,5 litros.
