Dentro del grupo de la carne, se recomienda preferentemente el consumo de carne magra, dejando para ocasiones más esporádicas el consumo de carnes grasas. Cuando hablamos de las magras incluimos las blancas (pollo, conejo y otras aves), pero también podemos incluir las partes menos grasas de las rojas. Así, el lomo o el filete de cerdo, filete o muslo de ternera y el de cordero también son ejemplos de carnes con menos contenido de grasa.
Además, al consumir de forma ocasional carne roja, incorporás una excelente fuente de hierro a tu alimentación. Cuando comés carne, ya sea blanca o roja, es importante eliminar las partes visibles de grasa, ya que suelen ser fuentes destacables de grasas saturadas y colesterol.
También es necesario recordar que derivados cárneos como hamburguesas, salchichas o embutidos pueden estar elaborados con partes del animal con un contenido de grasa importante y, por tanto, se requiere consumirlos con moderación.
