Los días se acortan, baja la temperatura y, sin darnos cuenta, también puede bajar el ánimo. El cambio de estación no solo impacta en lo que comemos o cómo nos vestimos, sino también en nuestro estado emocional.
¿Te sentís más cansado, con menos energía o desganado desde que empezó el otoño? Es algo que le pasa a muchísima gente y tiene una explicación.
Menos luz, menos vitamina D (y menos serotonina)
