¿Sentís que comés algo y automáticamente te inflamás? ¿Vivís con la panza hinchada desde que te levantás hasta que te vas a dormir? ¿Probaste de todo -dietas, probióticos, antiflatulentos- y nada cambia demasiado? Tal vez no sea solo una mala digestión.

Puede tratarse de SIBO, un trastorno digestivo que empieza a ser más escuchado, pero que sigue infradiagnosticado. Es la sigla en inglés de Small Intestinal Bacterial Overgrowth, o en español, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. Hace referencia a una condición en la que bacterias que normalmente viven en el colon migran al intestino delgado, donde no deberían estar en tanta cantidad. Esto altera la digestión y provoca síntomas incómodos como:

