El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona podría enfrentarse a un giro dramático e inesperado. La jueza Julieta Makintach, una de las integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Nº3 de San Isidro, fue acusada de haber autorizado —e incluso participado— en la grabación secreta de un documental durante el desarrollo del proceso judicial, lo que podría derivar en su apartamiento y hasta en la anulación de todo lo actuado hasta ahora.
La situación se definirá este martes 27 de mayo, en una audiencia clave. Allí se resolverá si Makintach es recusada o si decide excusarse voluntariamente. En ambos casos, su salida dejaría al juicio sin la conformación original del tribunal y abriría un escenario incierto, con el riesgo latente de que todo vuelva a foja cero. Salvo que todas las partes —tanto las defensas como las querellas— acepten que el juicio continúe con un nuevo juez sin anular lo hecho.
El escándalo tomó impulso tras una serie de allanamientos impulsados por la fiscalía de San Isidro, que investiga si efectivamente se grabó material audiovisual sin autorización judicial. En esos procedimientos se secuestraron cámaras, discos rígidos, pendrives y material de dos productoras: Feel Co y La Doble. También se incautó equipamiento en domicilios particulares vinculados a colaboradores cercanos a Makintach.
