Miércoles, 28 de octubre 2026

Argentinos al rescate: el Inter de Milán transpiró más de la cuenta para derrotar al Urawa Red por el Mundial de Clubes

El Lumen Field de Seattle fue testigo de la remontada agónica del Inter ante el Urawa Red Diamonds de Japón. Y claro. No podía ser de otra manera que no sea con el sello argentino. El Neroazzurro era por escándalo el favorito en la previa, pero si hay algo que nos recordó este certamen es que en el fútbol cualquier cosa puede pasar, y hasta que no pite el árbitro, el encuentro no termina.

Ambos conjuntos llegaban a esta segunda fecha desde la necesidad, casi urgente, de sacar los tres puntos en el encuentro de hoy, dado que los japoneses venían de la derrota ante River por 3-1, y el conjunto de Chivu no pudo vencer a los Rayados de Monterrey en lo que fue el empate 1-1.

De entrada el Inter impuso condiciones de juego, así como también un gran problema que se iría acrecentando con el correr de los minutos: la falta de eficacia. Todo lo contrario al elenco nipón que, prácticamente, en la primer chance profunda que creo venció la resistencia del arquero suizo Ian Sommer gracias al tanto de Ryoma Watanabe.

Con el cachetazo del gol, el Inter fue un equipo monótono, sin ideas, que tocaba de un lado a otro pero sin generar peligro a la sólida defensa japonesa. Tal fue el dominio de la pelota del conjunto italiano que en cierto punto del encuentro el porcentaje era de 81% de posesión.

La historia parecía no cambiar demasiado en la etapa complementaria. El conjunto italiano que no sabía qué hacer con la pelota. Lautaro quedaba lejos de todo esperando que le llegue una oportunidad en el área. Pero Chivu movió el banco a tiempo y lanzó a su equipo desesperadamente al ataque, dado que, hasta ese momento, complicaba sus chances de pasar de ronda en un grupo, donde a priori, eran los favoritos desde la previa.

Los ingresos de Barella y Valentín Carboni le dieron aire fresco al equipo, aunque le seguía costando generar chances netas de gol, y cuando lo hacía las desperdiciaba insolitamente. Pero claro, Lautaro siempre tiene un as bajo la manga, que de un córner de Barella realizó una tremenda pirueta para estampar el empate recién a los 78 minutos.

El empate descolocó completamente a Urawa, que ya para el final del partido se quedó sin piernas pero también sin orden en lo defensivo. Y con el envión final el Inter lo dio vuelta al minuto 90+2: la pelota quedó boyando en el punto de penal y Valentín Carboni con la cara interna del pie derecho la colocó suavemente al vertical derecho del arquero Nishikawa.

El Inter evitó el papelón de quedar eliminado en fase de grupos y ahora tratará de sellar definitivamente su pase ante el River de Marcelo Gallardo en la última jornada.

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