Con el impulso político que le otorgó su reciente victoria electoral —incluida la sorpresiva conquista de la provincia de Buenos Aires—, Javier Milei encara una nueva etapa de gestión marcada por un cambio en la estrategia económica. Luego de un primer año enfocado en estabilizar precios y ordenar las cuentas públicas, el Gobierno se propone ahora impulsar la recuperación de la actividad interna, con el objetivo de fortalecer el empleo y mejorar el poder adquisitivo, sin comprometer la estabilidad fiscal.
Las señales del mercado acompañan el nuevo rumbo. Las acciones argentinas registraron subas históricas, mientras que el riesgo país cayó un 45%, acercándose a los 600 puntos básicos. Además, los bonos soberanos comenzaron a rendir por debajo del 10% anual, lo que abre la posibilidad de que la Argentina vuelva gradualmente al financiamiento internacional tras años de exclusión.
Las últimas encuestas muestran un cambio en las preocupaciones de la sociedad. La inflación, aunque sigue presente, dejó de ser el principal foco de inquietud. Hoy los argentinos priorizan el poder de compra y la estabilidad laboral, lo que obliga al Gobierno a ajustar su enfoque hacia políticas que estimulen la producción y el consumo.

