River es un boxeador de mandíbula frágil: ante el primer golpe, besa la lona. Ayer volvió a dejar en evidencia ese déficit que se instaló en el equipo de Marcelo Gallardo en el último semestre.
En un primer tiempo chato ante Boca, recibió dos golpes certeros en momentos claves. En la agonía del primer tiempo con el gol de Exequiel Zeballos y en el amanecer del complemento con otra jugada del Changuito.
Un equipo ciclotímico, lento, pero sobre todo sin ideas para atacar. Inusual en la era Marcelo Gallardo, pero que no sorprende tras las derrotas ante Sarmiento, Deportivo Riestra y Gimnasia y Esgrima La Plata. La reacción de Maxi Salas sobre el final del partido es un reflejo de lo que vive un equipo hundido.
Consumada la derrota y con la cabeza gacha, el Millonario se dirigía hacía la manga para retirarse de la Bombonera. Se estima que un hincha de Boca -no llevaba colores que lo identificasen con el club local- filmaba el momento con su celular.
El golpe de Maxi Salas a una persona que se encontraba grabando dentro del campo de juego. pic.twitter.com/xELkkUGMPT
— TyC Sports (@TyCSports) November 10, 2025
El ex Racing fue el único del pelotón de jugadores que no dejó pasar la situación y atacó al joven con un golpe de puño a sus espaldas. El video se viralizó en las redes sociales post partido y causó indignación.
Ahora habrá que esperar si lo sucedido amerita a una sanción de oficio o se justifica la reacción, al sentirse burlados por la derrota en el Superclásico.
Pero eso no es todo para Marcelo Gallardo y compañía: hay chances potables de que el próxima año no juegue la Copa Libertadores y, si pierde ante Vélez en la última fecha, incluso podría quedar out de los Playoffs.
