Con el paso del tiempo, el cabello cambia su textura, sus necesidades y su respuesta a los productos. Lo que antes funcionaba a la perfección puede dejar de dar resultados, y eso no siempre significa que tu melena “empeoró”, sino que está pidiendo un ajuste en su rutina de cuidado. Reconocer las señales a tiempo puede marcar la diferencia entre un pelo opaco y uno saludable.
Pérdida de brillo
Si notás que tu cabello luce apagado incluso después del lavado, puede ser señal de que los productos que usás ya no le aportan la hidratación o nutrición necesaria. En estos casos, conviene sumar mascarillas o aceites naturales una o dos veces por semana.

