A menos de 24 horas de una sesión determinante, el clima dentro de la Cámara de Diputados es de máxima tensión política. Mientras Martín Menem se encamina a ser ratificado como presidente del cuerpo legislativo, una serie de negociaciones cruzadas buscan evitar que La Libertad Avanza (LLA) traduzca su crecimiento parlamentario en un control efectivo de las comisiones y del funcionamiento interno del Congreso.
En los pasillos del Palacio Legislativo se repite una consigna: el problema no es solo quién preside la Cámara, sino cuánta autonomía tendrá para distribuir cargos clave. En ese marco, la discusión principal pasa por las facultades delegadas que permitirían al titular de Diputados organizar las 46 comisiones sin necesidad de consensuar con los demás bloques.
Desde el oficialismo dan por descontada la reelección del libertario riojano, aunque admiten que el verdadero campo de batalla es el reglamento interno y su interpretación política. “Mientras no tenga atribuciones extraordinarias, la negociación va a seguir siendo colectiva”, señaló a este medio una fuente parlamentaria del peronismo.
