River atraviesa un nuevo momento de limpieza del plantel. Después de confirmar la partida de seis futbolistas cuyos contratos vencían en diciembre, en Núñez ya analizan la posibilidad de desprenderse de otros jugadores que todavía tienen vínculo, pero que hoy no entran en los planes del cuerpo técnico.
La dirigencia y Marcelo Gallardo coinciden en que, si aparecen ofertas interesantes, algunos integrantes del plantel podrían emigrar en este mercado o a comienzos de la próxima temporada. El objetivo es achicar el grupo, liberar masa salarial y encarar 2026 con un plantel más definido.
Entre los nombres que aparecen en la lista de posibles salidas figuran Paulo Díaz, Sebastián Boselli y Fabricio Bustos. Los tres atraviesan un presente que los ubica cada vez más lejos de la consideración ya que perdieron terreno en la competencia interna, no suman minutos y, en algunos casos, hasta evalúan buscar un nuevo destino para relanzar su carrera.
El caso de Díaz es uno de los más llamativos, ya que incluso dejó de ser convocado en los últimos encuentros, un indicio claro de que su ciclo podría estar llegando a su fin. Boselli, por su parte, nunca logró consolidarse pese a haber sido recuperado como opción de recambio. En cuanto a Bustos, el lateral corre desde atrás en la pelea por el puesto y ve con buenos ojos un cambio de aire, incluso fuera del país.
Con este panorama, River apunta a una reestructuración profunda de cara a 2026, con la intención de mantener sólo a los futbolistas que el técnico considera indispensables y despejar el camino para futuras incorporaciones.
