El megajuicio que investiga una red de corrupción integrada por efectivos de la Policía Bonaerense y funcionarios judiciales entró en su etapa definitiva tras el alegato del fiscal Marcelo García Berro.
Ante el Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín, el funcionario describió una maquinaria delictiva que no solo encubría al narcotráfico, sino que participaba activamente en su organización. El pedido de penas más alto fue de 17 años de cárcel para los jefes policiales involucrados, a quienes acusó de formar una “empresa criminal estratégicamente montada” para beneficiarse del gerenciamiento de la droga.
Entre los protagonistas centrales de la acusación aparece Adrián “Palermo” Baeta, oficial de la DDI de Quilmes y señalado como el cerebro detrás del robo de media tonelada de cocaína. Baeta, quien escuchó el pedido de condena por Zoom desde el penal de Ezeiza, fue sindicado como el responsable de coordinar el operativo “Leones Blancos” en 2013, un procedimiento fraguado para sustraer estupefacientes al clan Loza.
El fiscal lo consideró coautor de peculado, falsedad ideológica y tenencia de estupefacientes para comercialización, agravado por su rol público, y destacó su vínculo con el financista asesinado Diego Guastini.
