La patria potestad se ha convertido en una enemiga recurrente para muchos clubes del fútbol argentino en los últimos años. Esta vez, el perjudicado fue River, que perdió a una de sus mayores promesas juveniles tras un supuesto acuerdo entre el representante del jugador y su madre.
Lucas Scarlato, el pibe que se va de River
Con apenas 16 años, el enganche fue noticia el último lunes en todo el país. Según informó Clarín, el representante del futbolista, Martín Ariel Guastadisegno, habría convencido tanto al jugador como a su familia de emigrar en condición de libre. De acuerdo a ese medio, el empresario le habría entregado a la madre 200.000 dólares para que el juvenil no firme contrato con el Millonario durante este año.
Enganche de gran pegada y buen juego asociativo, River pierde a un futbolista que apuntaba a deslumbrar en la Primera División. Un golpe duro, incluso para el propio Lucas Scarlato, quien tiempo atrás había manifestado su deseo de llegar a lo más alto en el club: “Soy hincha de River desde chiquito y quiero llegar ya a Primera. Siento una alegría inmensa de estar en River. Acá no nos falta nada y siempre están pendientes de nosotros”.
Una similitud con anteriores casos de patria potestad
Algunos de los casos más conocidos de jugadores que recurrieron a la patria potestad en Argentina son los de Matías Soulé, formado en Vélez, y Joaquín Panichelli, surgido en River. Ambos atraviesan un gran presente en Europa, mientras que sus clubes formadores no pudieron, ni podrán, obtener ningún rédito económico por sus transferencias. El detalle no menor es que el representante de ambos, al momento de aplicar ese mecanismo, también era Guastadisegno.

