La hinchazón en pies y tobillos es mucho más común en los meses de calor, debido a que las altas temperaturas generan cambios en la circulación. Los vasos sanguíneos se dilatan para ayudar al cuerpo a regular la temperatura, lo que hace que los líquidos se acumulen con mayor facilidad en las extremidades.
Estar muchas horas de pie o sentado también influye. El calor, sumado a la gravedad y a la falta de movimiento, dificulta el retorno venoso y favorece la retención de líquidos en la parte baja del cuerpo.

El calzado es otro factor clave: zapatos ajustados, ojotas sin sostén o sandalias muy planas pueden empeorar la hinchazón al no acompañar bien la pisada ni permitir una buena circulación.