El calor y la humedad aceleran la proliferación de bacterias. En verano, algunos objetos de uso diario se convierten en un caldo de cultivo casi invisible si no se limpian con más frecuencia. Estos son los principales:
1. Esponja de cocina
Es el clásico número uno. Absorbe restos de comida y humedad constante, dos condiciones ideales para bacterias.
Qué hacer: cambiarla cada una o dos semanas y dejarla secar bien después de usarla.
