El gendarme Nahuel Gallo continúa su proceso de recuperación en el Edificio Centinela de la Gendarmería, donde se somete a estudios psicofísicos rigurosos que incluyen análisis clínicos, nutricionales y oftalmológicos.
Tras pasar por el Hospital Militar para una tomografía, fuentes institucionales destacaron que el uniformado, quien perdió varios kilos durante su cautiverio, “está evolucionando muy bien, todavía se está ubicando en tiempo y espacio”. Durante su estadía, Gallo mantiene un acceso controlado a su entorno y ya compartió una cena con su familia. Según su esposa María Alexandra Gómez, pidió “carne asada argentina”, algo que “extrañaba con todo su corazón”.
La salud integral del gendarme es la prioridad absoluta para el equipo médico y psicológico de la fuerza, luego de que permaneciera 448 días bajo condiciones adversas en Venezuela. Su esposa denunció que durante los 14 meses de detención la atención médica le fue negada de manera deliberada.
