Recalentar comida es algo cotidiano, pero muchas veces el resultado no es el mejor y termina en platos secos, gomosos o demasiado blandos. Con algunos ajustes simples, es posible conservar mejor el sabor, textura y la consistencia de los alimentos.
Evitar el calor demasiado fuerte
La temperatura muy alta puede secar los alimentos o endurecer ciertas preparaciones. Lo ideal es usar una potencia media y calentar de forma gradual.
Agregar un poco de humedad
