El reconocido periodista Ernesto Cherquis Bialo falleció a los 85 años tras una complicación en su cuadro de leucemia, enfermedad contra la que luchaba desde el año pasado. El propio cronista había relatado que un enfriamiento derivó en una neumonía bilateral que agotó sus defensas y afectó su médula ósea.
Nacido en Montevideo en 1940 y radicado desde niño en Buenos Aires, Cherquis Bialo construyó una trayectoria legendaria en el periodismo deportivo, marcada por su ingreso en 1963 a la revista El Gráfico, medio donde escaló desde cronista a prueba hasta convertirse en su director entre 1984 y 1990.
Su firma se convirtió en un sinónimo del boxeo, disciplina que cubrió con maestría y pasión, llegando a utilizar el seudónimo Robinson en honor a Ray Sugar Robinson durante sus años de exclusividad radial.
Sobre los ídolos del ring, dejó definiciones contundentes: “Carlos Monzón fue el campeón mundial más grande que tuvo la Argentina, claramente”, mientras que de Ringo Bonavena destacó que fue “un titán en una época de enormes campeones”. Para él, el boxeo era el segundo deporte del país y las tapas de la revista reflejaban esa relevancia histórica en una era previa al dominio de la televisión.
Cherquis Bialo recordaba con precisión sus inicios bajo la dirección de Carlos Fontanarrosa, quien le transmitió que la norma fundamental era “el respeto por sus lectores”. A lo largo de su carrera, integró un linaje de plumas ilustres y defendió la identidad de una revista que, según sus palabras, “adoptó una personalidad coloquial, de encuentro con sus lectores, haciendo una simbiosis entre el que escribe y el que lee”.
