En algunos hogares el polvo parece acumularse muy rápido, incluso poco tiempo después de haber limpiado. En otros, en cambio, las superficies se mantienen limpias durante más tiempo. Esta diferencia suele depender de varios factores del ambiente y de la rutina diaria, entender qué influye en la acumulación de polvo puede ayudar a controlarlo mejor.
La circulación de aire
Las corrientes pueden mover partículas de polvo dentro de la casa. Cuando hay ventanas abiertas con frecuencia o ventilación constante, el polvo del exterior puede entrar con mayor facilidad. Esto no significa que ventilar sea negativo, pero sí puede influir en la cantidad de polvo que aparece en las superficies.
