Hay momentos en los que una tarea simple se siente mucho más difícil de lo que en realidad es, y eso no siempre tiene que ver con la tarea en sí, sino con cómo el cerebro la percibe antes de empezarla, ya que factores como el cansancio, la falta de motivación o la forma en que se la imagina pueden hacer que parezca más grande de lo que es. Esa sensación suele aparecer incluso antes de haber hecho nada.
La anticipación exagerada
Cuando pensás en una obligación pendiente, es común que el cerebro anticipe el esfuerzo y lo amplifique, sobre todo si no es algo que te entusiasma, lo que genera una especie de resistencia previa que hace que todo parezca más pesado.
