Después de limpiar, hay superficies que en lugar de verse brillantes quedan opacas o con una especie de película, y aunque parezca contradictorio, esto no siempre significa que estén sucias, sino que puede ser consecuencia de cómo se realizó la limpieza, del producto usado o incluso del tipo de material.
Ese efecto suele aparecer por pequeños detalles que pasan desapercibidos:
Residuos de producto
Uno de los motivos más comunes es el exceso de producto o un enjuague insuficiente, ya que algunos limpiadores dejan una capa que, al secarse, genera ese aspecto opaco en lugar de un acabado limpio.
