Las heridas dentro de la boca suelen cicatrizar en menos tiempo que en otras partes del cuerpo, algo que puede llamar la atención pero que tiene explicación en cómo funciona esa zona, ya que intervienen factores propios de la saliva, la circulación y el tipo de tejido, una combinación de condiciones que favorecen la recuperación y hacen que el proceso sea más ágil.
La acción de la saliva: cumple un rol clave porque contiene componentes que ayudan a proteger la zona y a mantenerla limpia, lo que favorece el proceso de cicatrización y reduce la presencia de agentes que podrían complicarlo.

La regeneración del tejido: el tejido de la boca tiene una capacidad de renovación más rápida que el de la piel en otras zonas, lo que permite que las heridas se cierren en menos tiempo.
