La trama de presuntas irregularidades en la AFA sumó un nuevo capítulo explosivo: una entidad financiera de Rosario decidió cerrar cuentas por más de $10.000 millones vinculadas a María Florencia Sartirana, pareja de Pablo Toviggino, y reportó las operaciones ante el Banco Central por sospechas de lavado de dinero.
Según surge de la investigación, los fondos ingresaron en un lapso breve, entre agosto y noviembre del año pasado, a través de transferencias provenientes de múltiples sociedades. Varias de esas firmas, con domicilio en Santiago del Estero, carecerían de estructura real o actividad comprobable, lo que encendió las alarmas tanto en la Justicia como en el propio sistema financiero.
El volumen de dinero y la modalidad de los depósitos —que incluyeron colocaciones en plazos fijos por cifras millonarias en pesos y dólares— resultaron determinantes para que la entidad decidiera actuar. Incluso, según trascendió, hubo registros de movimientos inusuales que reforzaron las sospechas.
En detalle, se detectaron depósitos individuales que alcanzaron cifras extraordinarias, como colocaciones por $3.000 millones, $1.184 millones y otros $221 millones en distintas cuentas. A esto se suman plazos fijos en dólares por montos de US$ 1.700.000 y US$ 300.000, lo que eleva aún más la magnitud de las operaciones bajo análisis. En total, los movimientos superan holgadamente los $10.000 millones, una cifra que no suele registrarse en operaciones de este tipo dentro de entidades de perfil cooperativo.
