Una campaña de difamación en redes sociales derivó en una condena millonaria: una mujer deberá pagar cerca de 30 millones de pesos a su expareja, un policía, por el hostigamiento sostenido que ejerció durante años tras el fin de una relación breve en 2020.
A través de Facebook, Instagram y WhatsApp, la acusada creó perfiles falsos para acusarlo de “estafador”, “coimero” y “golpeador de mujeres”.
También apuntó contra su intimidad con insultos como “chizito”, “cornudo” y “pito corto”, en publicaciones que se viralizaron y afectaron su vida personal y laboral.
El hombre atravesó un cuadro depresivo, requirió carpeta psiquiátrica y enfrentó sanciones internas en su trabajo, donde incluso se vio comprometida su continuidad. La situación llegó al extremo de que la mujer se presentaba en la comisaría para increparlo públicamente.
