Hay días en los que el pelo parece tener vida propia: puede verse más voluminoso, con frizz o, por el contrario, perder forma y definición. Uno de los factores que más influye en estos cambios es la humedad del ambiente, ya que afecta directamente la estructura de la fibra capilar.
El cabello tiene la capacidad de absorber la humedad del aire y, cuando esto ocurre, las fibras se hinchan y modifican su forma, lo que puede alterar la textura habitual.

En melenas secas, porosas o dañadas, la absorción de agua suele ser mayor, lo que hace que la cutícula se levante, generando ese aspecto esponjado o desordenado que comúnmente se conoce como frizz. En cabellos con ondas o rulos, la humedad puede modificar la definición, mientras que en pelos lacios puede hacer que pierdan cuerpo o se vean más pesados.
