A poco más de un mes para el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó públicamente el elevado valor de las entradas para el debut de su selección. El mandatario reconoció que los precios le resultan excesivos y lanzó una frase que rápidamente generó repercusión: “Ni yo pagaría u$s1000 por ver a la selección”.
Durante una entrevista concedida al New York Post, Trump aseguró que desconocía el costo de los tickets para el primer encuentro del conjunto estadounidense y se mostró sorprendido por las cifras. “No conocía la cifra. Me alegra poder estar ahí, pero no pagaría ese dinero”, afirmó el republicano. El seleccionado norteamericano, dirigido por el argentino Mauricio Pochettino, hará su estreno el 12 de junio frente a Paraguay, equipo conducido por Gustavo Alfaro, en el SoFi Stadium.
Las declaraciones de Trump contrastan con la postura del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien respaldó el sistema de “precios dinámicos” implementado para esta edición del Mundial. Este mecanismo ajusta el valor de las entradas según la demanda y ya despertó fuertes críticas entre los hinchas de distintos países.
A diferencia de los Mundiales anteriores, donde los precios se fijaban previamente según la instancia del torneo, el nuevo modelo permite que el costo aumente de manera oficial a medida que crece el interés por determinados partidos.
Para muchos fanáticos, esto implica que valores que antes solo aparecían en la reventa ilegal ahora quedaron incorporados al sistema formal de venta. “Debemos mirar al mercado porque en el que operamos el sector del entretenimiento es el más desarrollado del mundo y, por ende, debemos aplicar las tarifas del mercado”, sostuvo Infantino.
La política de precios genera incertidumbre de cara al comienzo del certamen, especialmente porque las reservas hoteleras en varias ciudades anfitrionas de Estados Unidos todavía se encuentran por debajo de las expectativas. Esto alimenta las dudas sobre cuántos fanáticos estarán dispuestos a afrontar costos tan elevados para asistir a los partidos.
