Muchos asocian la transpiración exclusivamente con las altas temperaturas, pero el cuerpo puede producir sudor incluso durante los días más fríos del año. Aunque a primera vista parezca contradictorio, este mecanismo cumple funciones importantes y puede activarse por distintos motivos más allá del calor ambiental.
Una herramienta para regular el organismo
La principal función del sudor es ayudar a mantener estable la temperatura corporal. Sin embargo, el organismo no responde únicamente a lo que ocurre en el ambiente. También puede activar este mecanismo frente a cambios internos relacionados con la actividad física, las emociones o determinadas respuestas fisiológicas.

