Las ojeras suelen asociarse de forma casi automática con una mala noche de descanso, sin embargo, cualquiera que haya dormido bien y aun así se haya encontrado con sombras debajo de los ojos frente al espejo sabe que la explicación no siempre es tan simple.
Su apariencia está determinada por una combinación de factores que van desde la genética hasta ciertas características de la piel. Por eso, dos individuos con hábitos similares pueden presentar diferencias notables en esta zona del rostro.

La genética tiene mucho que decir
