El espejo del baño suele ensuciarse con facilidad. Las salpicaduras de agua, el vapor de la ducha, la pasta dental o los restos de productos de cuidado personal pueden dejar manchas que, con el tiempo, hacen que pierda brillo y se vea opaco. La buena noticia es que no hace falta limpiarlo todos los días para mantenerlo en buen estado, sino adoptar algunos hábitos sencillos.
1. Usar un paño de microfibra limpio
El tipo de paño influye tanto como el producto de limpieza. Los de microfibra ayudan a retirar la suciedad sin dejar pelusas y reducen la aparición de vetas que suelen quedar con otros materiales.

