River atraviesa uno de los peores momentos de su historia reciente y este sábado volvió a sufrir un duro golpe: cayó 1-0 ante Tigre en Victoria por la cuarta fecha del Torneo Clausura, sumó su sexta derrota consecutiva y estableció una nueva marca negativa para el club en torneos de AFA desde el inicio del profesionalismo.
El autor del único gol del encuentro fue Ignacio Russo, quien además mantiene un inesperado vínculo familiar con Eduardo Coudet, actual entrenador del Millonario.
El delantero de Tigre, hijo del histórico entrenador Miguel Ángel Russo, aprovechó un descuido de Aníbal Moreno para recuperar la pelota y definir ante la salida del arquero de River, marcando el 1-0 definitivo para el conjunto de Victoria.
Pero detrás de ese gol hay una historia que pocos conocían. Hace aproximadamente 25 años, cuando Ignacio Russo era apenas un niño, Eduardo Coudet lo sostuvo en sus brazos después de su bautismo. El motivo es sorprendente: el Chacho es el padrino del delantero que este sábado terminó siendo el verdugo de su propio equipo.
La relación entre ambos surgió incluso antes del nacimiento de Ignacio. Coudet y Miguel Ángel Russo compartieron plantel en Rosario Central durante 1997 y 1998, cuando el actual entrenador de River todavía era futbolista. Con el paso del tiempo, aquella relación profesional se transformó en una amistad que trascendió el fútbol y terminó convirtiendo a Coudet en parte de la familia Russo.
El vínculo quedó expuesto públicamente en 2016, cuando Coudet dejó su cargo como entrenador de Rosario Central después de perder la final de la Copa Argentina ante River. En aquella oportunidad, Ignacio Russo compartió una fotografía junto al Chacho y le dedicó un particular mensaje: “Gracias por todo, padrino. Hasta pronto”.

