La inflación de julio se ubicó en 2,1%, según informó el INDEC. El dato marcó un quiebre en la tendencia de desaceleración que se venía observando desde marzo, cuando los precios habían comenzado a mostrar una baja sostenida. Con este resultado, el índice de precios al consumidor acumuló un 33,8% en los últimos doce meses.
De acuerdo con el relevamiento oficial, los rubros que más incidieron en la suba fueron Restaurantes y hoteles, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, Transporte, Alimentos y bebidas no alcohólicas, y Recreación y cultura.
La inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— registró un alza de 1,8%, lo que refleja que la presión inflacionaria persiste en el consumo cotidiano. Economistas consultados advirtieron que el repunte podría estar vinculado a ajustes en tarifas y a la recomposición de márgenes en algunos sectores.
