Las valijas pueden pasar varios meses guardadas entre un viaje y otro, especialmente durante las temporadas en las que no hay planes de vacaciones. Aunque parezca suficiente con dejarlas en un rincón del placard, la forma de almacenarlas puede influir en su estado y ayudar a evitar malos olores, humedad, deformaciones o acumulación de polvo.
Limpiarlas antes de guardarlas
Antes de almacenarla, conviene revisar tanto el interior como el exterior y retirar restos de tierra, polvo u otros residuos que hayan quedado después del último viaje. Si se utilizó para transportar ropa o calzado, también es recomendable comprobar que no haya quedado ningún objeto en los bolsillos o compartimentos.
Cuando sea necesario limpiarla, lo ideal es seguir las indicaciones del fabricante y dejar que se seque por completo antes de cerrarla y guardarla.
