Las salpicaduras de aceite son uno de los pequeños inconvenientes que pueden aparecer al cocinar, especialmente al freír o incorporar alimentos a una sartén caliente. Además de ensuciar la cocina, estas gotas a alta temperatura pueden provocar quemaduras, por lo que reducirlas también ayuda a hacer esta tarea de manera más segura.
Una de las principales causas es el contacto entre el agua y el aceite caliente. Por eso, antes de colocar un alimento en la sartén, conviene secarlo bien con papel de cocina, especialmente si fue lavado o descongelado. Esto es importante con verduras, carnes, pescados y otros ingredientes que pueden conservar humedad en su superficie.
También ayuda evitar que el alimento se introduzca de golpe en la sartén. Colocarlo con cuidado y desde una distancia corta permite reducir el impacto sobre el aceite y controlar mejor las primeras salpicaduras. Si se trata de una preparación congelada, además, es fundamental tener especial precaución porque el hielo y el agua pueden generar una reacción mucho más intensa.
