La inflación de septiembre difícilmente perfore el nivel registrado en agosto. Los primeros relevamientos de consultoras privadas ubican el próximo IPC en torno al 1,7%, con algunas proyecciones que llegan al 1,8%.
El principal factor detrás de esa resistencia a la baja aparece en los alimentos, especialmente en frutas y verduras, que registraron aumentos durante la tercera semana del mes y comenzaron a ejercer presión sobre el índice general.
Pero el escenario hacia adelante también presenta otros factores que podrían mantener elevados los precios: las carnes, el cambio de temporada en la indumentaria y los aumentos recientes en los combustibles, vinculados con la fuerte suba del petróleo internacional.
De esta manera, aunque la inflación se mantiene en niveles considerablemente inferiores a los registrados durante los primeros meses de la actual gestión, los analistas advierten que todavía existen componentes que dificultan una desaceleración más pronunciada.
