El Gobierno decidió volver a apostar por la versión de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que había aprobado Diputados en agosto. Después de haber evaluado aceptar las modificaciones realizadas por el Senado para evitar nuevas demoras, la Casa Rosada considera ahora que puede conseguir los votos necesarios para insistir con el texto original.
El punto que concentra la disputa es el mecanismo para remover al presidente, vicepresidente y directores del BCRA. La iniciativa que había aprobado la Cámara baja establecía que la decisión debía contar con el respaldo de dos tercios de los legisladores presentes en ambas cámaras del Congreso. El Senado, en cambio, modificó ese artículo y dejó la facultad exclusivamente en manos de la Cámara alta, con una mayoría absoluta de sus miembros.
La diferencia no es menor para el oficialismo. Para aceptar la redacción del Senado alcanza con una mayoría simple en Diputados, pero para recuperar el texto aprobado en agosto deberá reunir dos tercios de los presentes. Esa exigencia convierte la negociación con los bloques aliados en el principal desafío de la Casa Rosada.
