Sábado, 26 de septiembre 2026

Paco Rabanne, el recuerdo de su impronta desde la perspectiva argentina

“Para la mujer argentina Paco Rabanne era difícil”, asegura Felisa Pinto. Cuando la periodista de moda que marcó un estilo en los años 60, desde la primera fila frente a la pasarela, vio la propuesta de Paco Rabanne, sintió y escribió que estaba ante algo diferente, un aspecto futurista para mujeres que parecían habitantes de otro planeta recién aterrizadas en una nave espacial.

“Yo transmitía exactamente lo que percibía desde mi formación cultural sólida y mi espíritu romántico. Por este último, me costaba asimilar la moda de Rabanne y le di poca bolilla; me pareció que era una aventura más y que no iba a durar nada. Bueno, gracias a sus perfumes duró bastante y se hizo millonario, no por su ropa”, reconoce Pinto y confiesa que extraña horrores su frasco de Calandre, la única fragancia que usó por años.

Al consultarla por el reciente fallecimiento del diseñador español, lo primero que dice es: “Hace 40 años que no lo veo”. Felisa Pinto lo conoció en 1966, una época en la que la escena de la alta costura estaba protagonizada por Yves Saint Laurent y Christian Dior.

“Rabanne irrumpió con algo que era el polo opuesto -explica-. Quiso imponer una estética de ciencia ficción, trabajaba la indumentaria como si fuera diseño industrial y desde una perspectiva modernista. Era un tipo muy inteligente y dueño de esa chispa española que le daba una gracia sin igual”, recuerda la autora de “Chic, memorias eclécticas”.

Paco Rabanne tuvo un estilo muy definido durante su trayectoria
Paco Rabanne tuvo un estilo muy definido durante su trayectoria

El mismo comentario sobre la personalidad de Paco Rabanne hace el modisto Gino Bogani, quien estuvo en más de una oportunidad junto a él. La primera vez fue cuando ambos presentaron sus colecciones en el Congreso Internacional de la Moda en Cuba, junto a Pucci y Giani Versace. Había viajado junto a su mannequin Mora Furtado en el el año 1986.

Luego coincidieron en distintos desfiles y compartieron comidas durante las visitas de Paco a Buenos Aires, en restaurantes y también en la mesa de Mirtha Legrand.

“Era un hombre muy simpático, muy español -dice Gino-. A mí, cuando la originalidad no embellece, no me parece interesante. Pero lo que hacía Rabanne era completamente nuevo y a la vez sentador. Una moda divertida y, sobre todo, completamente coherente con todo el movimiento social y cultural de ese momento”.

Y agrega: “Siempre miré con admiración su trabajo, aun cuando no tenía nada que ver con mi estilo. Indudablemente fue único como diseñador”.

Evangelina Bomparola remonta a su infancia y cuenta que era muy chiquita cuando su abuela le señalaba el quién es quién en la moda. Recuerda la impresión que le causaba Paco Rabanne: “es un chiflado”, pensó al enterarse de que él decía hablar con los extraterrestres y alucinaba con la idea de que desde el futuro le traían esas figuras plateadas que formaban vestidos con espejos.

“Cuando en abril del año pasado vi su local de nuevo floreciente en París, el de Avenue Montaigne, encontré en sus percheros esos vestidos emblemáticos de escamas plateadas, lentejuelas y carteras con chapitas en un revival que era muy acorde al tiempo actual”, dice Evangelina en conversación desde Francia, a punto de participar en la nueva edición de Première Vision Paris. “Paco Rabanne representó en mí y en mi generación de diseñadores la idea de innovación, ese impulso a romper estructuras. Hizo un aporte invalorable a la moda”, rescata.

Andrea Saltzman, catedrática de diseño de indumentaria, puntualiza al respecto de esta contribución: “Rabanne fue capaz de hibridar un nuevo lenguaje, de reflexionar con sus creaciones acerca de la materialidad como parte de una cultura y de un tiempo determinados. Lo interesante es que no se separó del arte y el campo estético sino que creó a partir de allí y lo volvió accesible”.

Acerca del espíritu futurista de Paco Rabanne, Saltzman apunta: “Las formas de los visionarios anticipan el futuro pero ponen en el presente lo que es propio de ese tiempo. Rabanne la tecnología y posibilidad de configuración disponibles (como los plásticos, el metal) y los llevó a otro plano, sin repetir lo ya hecho sino descubriendo su potencial aún no explorado”.

Paco Rabanne jugó con la intersección de la manufactura en acabados de apariencia industrial
Paco Rabanne jugó con la intersección de la manufactura en acabados de apariencia industrial

Paco Rabanne transgredió límites de disciplinas. Marcelo Marino, historiador del arte especializado en moda y autor de “Eva frente al espejo”, analiza su vínculo con las expresiones en la región: “Su interés por las geometrías y la manufactura puso a este diseñador en diálogo con las artes en general y con una comunidad de artistas donde van a insertarse argentinos como Julio Le Parc, con quien tuvo vínculo, y con la galerista Denise René quien reunió a artistas latinoamericanos del arte óptico y cinético.

Rabanne se emparenta con estas líneas, además de en las formas y materiales, en las piezas manufacturadas y suma la habilidad de ver en estas geometrías, a priori a contrapelo con el cuerpo, la posibilidad de participar en lo orgánico”.

Paco Rabanne de los diseñadores de moda más influyentes

El diseñador español fue bautizado, por Coco Chanel, como el “metalúrgico” de la moda. Se labró un lugar especial en ese selecto mundo, armado simplemente con unas pinzas y planchas de metal.

Adepto al esoterismo, Rabanne también se hizo un nombre a través de sus declaraciones excéntricas.

“Me gusta el esoterismo desde mi más tierna infancia. Mi madre era muy pragmática, pero mi abuela era chamán, me inició muy pronto en el conocimiento del mundo. La moda me permitió ganarme la vida, pero no era realmente mi centro de interés”, explicaba en una entrevista en 2005.

Su madre trabajó como costurera para Cristóbal Balenciaga.

Su padre, el general Rabaneda-Postigo, estaba a cargo del cuartel militar de Guernica durante la guerra civil española. Fue fusilado por las tropas franquistas en 1936. En 1939, la familia busca refugio en Francia.

Rabanne estudió y se diplomó en Bellas Artes en París (sección arquitectura). Empieza diseñando accesorios, joyas, corbatas y botones para Dior, Saint-Laurent o Cardin. Luego decide lanzarse por su cuenta al mundo de la moda, con la idea de introducir nuevos materiales y técnicas.

En un desfile que causa sensación en 1966 presenta 12 vestidos hechos “con materiales contemporáneos”. El show, provocador, presenta por primera vez en la pasarela modelos negras, que bailan con los pies desnudos. El éxito es fulminante. Pero sus primeros vestidos metálicos pesan más de 30 kg.

La modelo y cantante Françoise Hardy posa ese mismo año para la revista “Elle” con un traje de baño rectangular, de plástico blanco.

Vestido invariablemente con una bata de color oscuro, pantalón a juego, tanto en invierno como en verano, Paco Rabanne deconstruye materiales como el visón o las colas de zorro, que recorta para hacer flores.  Utiliza el acetato, “tricota” el metal para hacer jerséis, o viste a sus modelos con cotas de malla.

En 1968 firma un contrato con la marca de perfumes española Puig y lanza “Calandre”. Tiene éxito, y esa incursión en el mundo de los perfumes no solamente se mantiene, sino que con el tiempo pasa a ser su nueva identidad.

En 1986, Puig, que ya tenía en su haber las marcas Nina Ricci o Carolina Herrera, así como los perfumes de Prada y Comme des Garçons, compra la totalidad de la casa Rabanne.

El costurero trabaja igualmente para el cine. Se encarga del vestuario de películas como “Dos o tres cosas que sé de ella”, de Jean-Luc Godard o “Barbarella” de Roger Vadim.

Paco Rabanne creía en la reencarnación, y aseguraba que había tenido otras vidas en el pasado, entre ellas la de una prostituta amante del rey Luis XV. También aseguraba que había visto a Dios, y que había recibido la visita de extraterrestres.

En 1999 anuncia en uno de sus libros la destrucción de París a causa de la caída de la estación espacial Mir, apoyándose en una lectura muy personal de las profecías de Nostradamus.

Ese mismo año la casa abandona su actividad alta costura para centrarse en el prêt-à-porter, que confía a Rosemary Rodriguez.

Poco a poco Paco Rabanne se aleja del diseño, pero sigue apegado al mundo de la moda al firma parte de jurados de festivales, donde le gustaba dirigirse a las generaciones más jóvenes.

“¡Sed audaciosos como lo fuimos en nuestra época con Pierre Cardin, Saint Laurent o Courrèges! ¡Sed osados! ¡Buscad sin cesar! Para hacerse un nombre e imponerse no puedes copiar”, explicaba.

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