Como las de otros alimentos parecidos, las hojas de las frutillas no sólo son comestibles sino que incluso tienen todo tipo de propiedades y aportan nutrientes esenciales para el funcionamiento del cuerpo.
Lo que comúnmente llamamos hojas y rabito en realidad no se denomina así. Se trata de los sépalos y el pedúnculo o pedículo. La parte carnosa que tanto nos agrada es el receptáculo y los pequeños puntitos no son semillas sino el fruto en sí.

Las hojas tienen infinitos usos y son perfectamente comestibles, siempre que las limpies pasándolas por agua. Lo conveniente es no separarlas antes de limpiarlas, lo que te facilitará quitarles toda la suciedad.
