Cada vez más personas experimentan ansiedad o culpa cuando intentan relajarse. En una sociedad que valora la productividad constante, aprender a descansar sin remordimientos se vuelve un verdadero desafío para la salud mental.
La idea de que siempre deberíamos estar “haciendo algo útil” se instaló con fuerza, especialmente en contextos laborales exigentes o en profesiones sin horarios fijos. La cultura del esfuerzo constante también influyó: si no estás ocupado, pareciera que estás perdiendo el tiempo.

Esto lleva a una sensación de ansiedad cuando se intenta descansar: mirar una serie, dormir una siesta o simplemente no hacer nada puede venir acompañado de pensamientos como “debería estar haciendo otra cosa”.
