El Gobierno nacional avanza en una nueva etapa de privatizaciones que marca un punto de inflexión en su política económica de cara a 2026. Con un cronograma que combina ingresos ya comprometidos, concursos en desarrollo y procesos que se activarán en los próximos meses, el Ejecutivo busca consolidar una hoja de ruta que tenga impacto tanto en el frente fiscal como en el cambiario.
En el Ministerio de Economía señalan que la venta y concesión de activos estratégicos forma parte de una estrategia integral para reducir el tamaño del Estado y, al mismo tiempo, generar dólares genuinos para fortalecer las reservas del Banco Central. Bajo ese enfoque, el proceso no se limita a operaciones puntuales, sino que se proyecta como una política sostenida a lo largo del próximo año.
Uno de los hitos recientes que impulsa esta nueva fase fue el cierre de la reprivatización de cuatro represas hidroeléctricas del sur del país, una operación que le permitirá al Tesoro asegurarse ingresos por alrededor de US$700 millones. En los despachos oficiales consideran que esos fondos serán clave para afrontar compromisos financieros a comienzos de 2026 y para dar previsibilidad al esquema económico.
