Un piso puede estar limpio y, aun así, verse opaco o sin vida, algo que suele generar la sensación de que falta algo en la limpieza, cuando en realidad muchas veces el problema está en algunos detalles del proceso que afecta directamente el acabado y no tanto la suciedad en sí.
El exceso de producto
Usar más limpiador del necesario puede dejar una película sobre la superficie que, al secarse, quita brillo en lugar de resaltarlo, especialmente en materiales que necesitan un acabado más ligero.

