Lejos del escenario de calma esperado para esta época del año, el dólar retomó impulso y volvió a ubicarse en la zona de los $1490 en el mercado minorista. El dato marca un quiebre respecto de semanas previas, con una suba acumulada en junio que supera el 4% y lo devuelve a valores que no se veían desde enero.
En el mercado coinciden en un diagnóstico: el tipo de cambio estaba “atrasado” y la demanda empezó a reaccionar. Empresas e inversores, en busca de cobertura, intensificaron la compra de divisas en las últimas semanas.
Parte de ese movimiento se reflejó en el escaso interés que generó el último canje de deuda atado al dólar, que no logró captar a todos los jugadores y dejó margen para que muchos optaran por dolarizarse directamente.
