Es una escena que se repite en muchísimos hogares: llega una caja de cartón y, antes de que pueda reciclarse, el gato ya está adentro. No importa si tiene una cama cómoda o un almohadón especialmente comprado para él, muchas veces termina eligiendo el lugar más inesperado para descansar.
Este comportamiento, lejos de ser un simple capricho, tiene explicaciones relacionadas con el instinto y la forma en que los felinos perciben su entorno.
Un refugio donde se sienten protegidos
Las cajas ofrecen un espacio cerrado que limita el acceso desde distintos ángulos. Para este animal puede generar una sensación de seguridad, ya que reduce la necesidad de estar pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor. En la naturaleza, buscar lugares resguardados forma parte de una estrategia para descansar con menor exposición a posibles amenazas.
