Las sopas son una opción clásica para los días fríos, pero no todas tienen la misma textura. Mientras algunas quedan ligeras y con mucho caldo, otras logran una consistencia más espesa y aterciopelada que resulta especialmente agradable al paladar. Para conseguir ese efecto no siempre es necesario recurrir a la crema de leche.
Uno de los ingredientes más utilizados para aportar cremosidad es la papa. Gracias al almidón que libera durante la cocción, ayuda a espesar la preparación de manera natural y le da una textura más suave sin modificar demasiado el sabor.

Una vez que las verduras estén bien cocidas, alcanza con procesar o licuar la sopa para que la papa se integre con el resto de los ingredientes y aporte esa consistencia cremosa. Si la preparación ya incluye este vegetal, muchas veces no hace falta agregar ningún otro espesante.
