Como cualquier carne de animal, el pollo es susceptible a la contaminación bacteriana y al deterioro si no se maneja y almacena de la manera adecuada. De lo contrario, puede contener bacterias que al ingerirlas desencadenen una intoxicación alimentaria que incluya vómitos, náuseas, diarrea, fiebre y malestar general.
Para determinar si está en buen estado, esta guía te será útil:
1. Olor
Es la primera señal que debería alertarte que una pieza está en mal estado. Si tiene un olor desagradable, significa que hay bacterias que están proliferando en la carne y que pueden representar un riesgo si se consume.
