Miércoles, 26 de agosto 2026

Un Patrón del Mal provincial, sicarios y campañas electorales

Artículo publicado originalmente en La Nación

AGUAS BLANCAS.— Es verdad que visitar esta ciudad es llenarse de colores vivos, de cuentos de contrabando y de historias de bagayeros. La ropa imitación, las zapatillas y las ofertas en la ciudad boliviana de Bermejo ofrecen una primera foto. Pero a poco de andar, luego de varios cafés y de charlas con acento norteño, se descubre que detrás de la postal de Aguas Blancas se esconde también oscuridad. Una sórdida trama de ejecuciones, muertes, dinero y, por supuesto, droga y armas es el telón de fondo de una de las fronteras más difíciles del norte argentino.

La historia subterránea emerge a la superficie con muertes que aparecen cada tanto en la zona comprendida por Aguas Blanca, Orán, Pichanal y, en menor medida, Salvador Mazza, todas a pocos kilómetros de la ruta 34, una de las arterias vitales por donde se mueve la droga.

El narcotráfico intentó cooptar el poder político del lugar. Para ser concreto, manejar las intendencias y, de esa manera, despejar la cuestión territorial. Ese fue el inicio. De paso, se intentó eliminar todo obstáculo que pudiera ir contra el plan. Un dato lo corrobora con pavor. El procurador general de Salta, Pedro García Castiella, jefe de los fiscales, denunció en septiembre pasado que hay pruebas de un plan conspirativo desde las cárceles para asesinarlo. Al fiscal lo resguarda la Gendarmería.

Fuente: Nexofin

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