En la mayoría de ocasiones cuando se estropea un cierre es porque se quedó encajado en la tela, se rompió o se atascó. Si tenés paciencia y le dedicás tiempo, con los consejos que se detallan a continuación lo vas a poder arreglar por tu cuenta.
Primero hay que tener en cuenta el tipo de cierre. Los de poliéster y espiral estarán destinadas a bolsillos, almohadones, polleras, vestidos o camisetas. Por su parte, los metálicos son ideales para todo tipo de cierres y para los jeans. Otro tipo son los inyectados, hechos con plástico, y que son usados en prendas deportivas. Otra opción son los invisibles que se instalan en los vestidos y son especialmente complicados de reparar.
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